Las Lenguas de Le Vieux Coq

Versión del 22 de enero de 2007

Le Vieux Coq

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¿Quién es Le Vieux Coq?

Esta pregunta resulta no sólo no ser vana sino que válida al ser muy probablemente el conjunto de lector{e,a}s habiéndosela hecho distinto de nulo. Esta página intenta [en vano afán] dilucidar tan apasionante misterio.

Primero tenemos que aclarar estas turbias aguas para declarar enfáticamente que, contrariamente a ciertos rumores contrarios, Le Vieux Coq es único e indivisible y presúntamente [des]compuesto por una persona natural.

Acto segundo, pasamos al acto cuando Le Vieux Coq se ve enfrentado a su celosamente guardado anonimato, el cual desea seguir manteniendo anónimo por razones que no vienen al caso pero con cierta [presunta] relación con sus presentes fuentes de ingresos en ámbitos demasiado alejados de los temas por estas páginas tratados. No obstante el deseo del que escribe de preservar su actual trabajo, por muy aburrido que este sea, para poder así alimentar a su numerosa y hambrienta familia, Le Vieux Coq considera un deber ineludible con sus lector{e,a}s el contar un poco sobre la inmensidad de su humanidad.

Debemos modestamente confesar que son dos grandes naciones las que se pelean la nacionalidad de Le Vieux Coq. Los franceses afirman que es chileno mientras los chilenos insisten en que es franchute. En resumidas cuentas, Le Vieux Coq es un mestizo; mitad gabacho y mitad sudaca. Ya desde muy temprano dichas grandes naciones, o por lo menos dos de sus ciudadanos, se pusieron de acuerdo para mandar al que escribe a freír monos a África, en aceite de maní y con salsa de plátano verde, siendo el resultado previsible el nacimiento del susodicho un 1ero de octubre de 1962 en África, Sénégal, Dakar, para ser más precisos.

Por lo tanto, Le Vieux Coq fue criado en África entre animales salvajes, negritas, cocoteros y los demás complementos del paraíso. Desde muy temprano aprendió a navegar en piragua, a vivir de las frutas de la abundante y onírica vegetación local, a cocinar langostas, a nadar entre los arrecifes de coral y los demás complementos de una educación perfectamente adaptada a su medio ambiente.

Fuerte fue su desilusión al constatar lo poco útil de tales habilidades para navegar el cuerpo al frío en las grisáceas atmósferas del húmedo invierno parisino o para esquivar los amigables lumazos de los gentiles representantes del orden establecido en aquel país linda esquina vista al mar de algunos conocidos. ¿Les mencioné lo grises que son los inviernos en París?

Según mi psiquiatra tal choc provocó ciertos trastornos permanentes en los circuitos de Le Vieux Coq, básicamente se me quemaron algunos alambres... lo que explica ciertos comportamientos de vez en cuando...

De la parte más física no les diré mucho salvo mi edad pues ya se las he dicho con anterioridad. De mí, una buena amiga anónima dijo alguna vez que tu as le corp d'un videur de boîte à la retraite con lo cual quedé medio deprimido...

Mis estadísticas básicas son [básicamente] las siguientes;

Altura:       1.90 [Mts]
Peso          110 [Kg]
[C]olor Pelo: Negro
[C]olor Ojos: Cafés verdosos, aunque en ciertas ocasiones son verdes cafesosos
[C]olor Tez:  Relativamente blanca, los días en los cuales me ducho

Considerando los antecedentes hasta ahora expuestos, los apodos recibidos por el que escribe han sido varios. Africano fue uno obvio, sobre todo que, en aquellos años, estaba muy de moda la canción Mami, ¿qué será lo que quiere el negro? Otro apodo mío, usado por algunos de mis amigos hasta el día de hoy, es el de caníbal el cual, además de involucrar al anterior, recuerda el entrañable cariño del susodicho por la carne cruda, y en algunos casos, en pie. Por último, también he sido conocido como monstruo grande que pisa fuerte por algunas amigas en recuerdo de ciertos momentos inolvidables...

Se podría decir, aún más, se ha dicho que el órgano principal en la existencia de Le Vieux Coq es la lengua. Efectivamente, son multitud las razones por las cuales la lengua debiera de tener la primacía entre todos los órganos:

  1. La lengua [de Cervantes o del Gabo] es nuestro mejor vehículo de comunicación. La lengua [afilada] de Le Vieux Coq es su mejor vehículo insultativo.
  2. Sin la lengua, ¿qué podríamos decir de nuestros alimentos diarios? ¿Sería acaso la cocina el octavo arte? ¿Existiría acaso el vino?
  3. La lengua no sufre de andropausia.
  4. Por fin, y por principio, Le Vieux Coq debe confesar ser una lesbiana atrapada a la fuerza en un cuerpo de hombre. ¡Gracias lengua por ser como sos!

Esta lengua mía cuyas papilas palpitan expectantemente los sabores de la vida, son mi vida. Y esta obra es mi lengua.

En otras palabras mi lengua maximiza la función de adaptación de mi vida en el campo vectorial no Euclidiano de la irreal [sur]realidad nuestra.

Pero no sólo de la lengua vive Le Vieux Coq pues también se tienen que gastar las calorías tan arduamente ganadas, mediante la aplicación judiciosa del ejercicio físico. Tal ejercicio físico se debe de hacer siguiendo los principios directores de la vida, y por lo tanto, implican conceptos tales como la superación, la exploración, la aventura, la libertad, el trabajo en equipo, el uso de equipos de alta tecnología y el manejo de los riesgos. El que escribe confiesa por lo tanto ser un extremista físico al dedicarse al buceo (PADI) y al andinismo como sus deportes favoritos.

Filosóficamente hablando, el que esribe se define como un lector empedernido y omnívoro, de inclinaciones intelectualoides, renacentistas y postmodernistas. Sus gustos, además de la cocina, incluyen la Teoría General de Sistemas, el diseño de Arquitecturas de Proveedores de Servicios Internet, la geología, especialmente las Teorías de Extinción, y la Gestión de la Innovación.

En algún momento, el viaje de Le Vieux Coq por esta vida tendrá que acabarse. No es que le tenga miedo. Sólo quiero preparar la {cama, cena} para tres.

Cuando tal momento llegue el que escribe desea que se cumpla lo siguiente; ser puesto en una gran jarra de greda junto con sus objetos más queridos y más usados en su vida, tal como lo hacían orgullosamente sus antepasados. Dichos objetos queridos tendrían que al menos incluir los siguientes; mi teléfono celular NOKIA, mi laptop SONY VAIO, mi cuchillo Suizo, un par de botellas de vino, mi piolet, mi equipo de buceo, media docena de libros selectos, mi Palm Pilot Vx, etc. Recientemente, una entrañable amiga me hizo notar el materialismo intrínseco de tal entierro y se ofreció, gentilmente, para ser parte interesada y partícipe en el mentado entierro. Dicha solicitud fue aceptada a su cabalidad.

Yo quiero que a mi me entierren,
como a mis antepasados...
yo quiero que a mi me entierren,
como a mis antepasados...

En el vientre oscuro y fresco,
de una vasija de barro...
en el vientre oscuro y fresco,
de una vasija de barro.

Cuando la vida se pierda,
tras una cortina de años...
cuando la vida se pierda,
tras una cortina de años...

Vivirán a flor de tiempo,
amores y desengaños...
vivirán a flor de tiempo,
amores y desengaños...

Arcilla cocida y dura,
alma de verdes collados...
arcilla cocida y dura,
alma de verdes collados...

Luz y sangre de los hombres,
sol de mis antepasados...
luz y sangre de los hombres,
sol de mis antepasados...

Aquí nací y aquí vuelvo,
arcilla, vaso de barro...
aquí nací y aquí vuelvo,
arcilla, vaso de barro...

Con mi muerte vuelvo a tí,
a tu polvo, enamorado...
con mi muerte vuelvo a tí,
a tu polvo, enamorado...

Vasija de barro...
Vasija de barro...

Letra de Gonzalo Benítez Gómez
Música de Luis Alberto Valencia

Si el viaje termina en el mar entonces les ruego que la jarra se deposite en la cima del cerro El Plomo, pero si termina en las alturas entonces las profundidades marinas sabrán acogerme...

Ego sum qui sum

Sin más, se despide atentamente,
Le Vieux Coq


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